Ojos
Glaucoma y cataratas: qué roba la vista sin avisar y qué se opera
- Cataratas: cuándo el cristalino deja de ser transparente Una catarata es el cristalino —la lente natural del ojo— que pierde transparencia y deja de dejar pasar bien la luz hasta la retina. La mayoría aparece por el propio envejecimiento y avanza despacio, de modo que la persona se acostumbra y no nota el momento del cambio: los colores se apagan, las luces deslumbran de noche y la graduación de las gafas deja de servir cada poco. No hay colirio ni tratamiento que la revierta: la solución es quirúrgica, se cambia el cristalino opaco por una lente artificial, y a diferencia del glaucoma, aquí la visión perdida por la catarata sí se recupera.
- Glaucoma: la vista que se pierde sin avisar El glaucoma es un grupo de enfermedades que dañan el nervio óptico, y su rasgo más peligroso no es el daño en sí: es que al principio no da síntomas, o avanza tan despacio que no se percibe. Cuando la persona nota que le falta campo visual, ya se ha perdido una parte, y esa parte no vuelve. No tiene cura, pero en la mayoría de los casos se controla. Por eso todo el pronóstico depende de una sola cosa: si se detecta antes de que haya daño, y eso solo ocurre en una revisión, no esperando un síntoma.