Glaucoma: la vista que se pierde sin avisar

También se le llama: presión ocular alta, tensión ocular, glaucoma de ángulo abierto

El glaucoma es un grupo de enfermedades que dañan el nervio óptico, y su rasgo más peligroso no es el daño en sí: es que al principio no da síntomas, o avanza tan despacio que no se percibe. Cuando la persona nota que le falta campo visual, ya se ha perdido una parte, y esa parte no vuelve. No tiene cura, pero en la mayoría de los casos se controla. Por eso todo el pronóstico depende de una sola cosa: si se detecta antes de que haya daño, y eso solo ocurre en una revisión, no esperando un síntoma.

A quién le da

El riesgo sube con la edad y es mayor a partir de los 60, con especial peso en población hispana y latina. También tienen más riesgo las personas afrodescendientes mayores de 40 años y quienes tienen antecedentes familiares directos. Existe además una forma congénita, presente desde el nacimiento.

Cómo se reconoce

Por qué aparece

Presión intraocular elevada
El líquido del ojo no drena como debería y la presión daña las fibras del nervio óptico. Es el factor sobre el que se puede actuar.
Glaucoma de ángulo abierto
La forma más frecuente. El drenaje se deteriora poco a poco y el proceso es silencioso durante años.
Glaucoma de ángulo cerrado
Menos frecuente. El drenaje se bloquea de golpe y la presión sube en horas: es una urgencia.
Antecedentes familiares
Tener un familiar directo con glaucoma multiplica el riesgo y adelanta la edad a la que conviene revisarse.
Glaucoma congénito
Presente desde el nacimiento, con lagrimeo, fotofobia y córneas grandes o turbias en el bebé.
Presión normal y daño igual
Existe glaucoma con presión dentro de cifras normales: por eso la revisión no se limita a medir la tensión.

Cómo se confirma

No se diagnostica por los síntomas, porque no los hay. Se diagnostica en una revisión oftalmológica que mide la presión intraocular, examina el nervio óptico en el fondo de ojo y estudia el campo visual. A eso se añaden hoy pruebas de imagen que miden el grosor de las fibras nerviosas y detectan la pérdida antes de que aparezca en el campo visual. Ninguna de esas pruebas duele, y ninguna se hace si no se pide la cita.

Con qué se trata

No indicamos dosis: dependen de tu peso, tu edad, tus riñones y de lo que ya estés tomando. Eso lo calcula quien te atiende, y viene escrito en la receta y en el prospecto.

Qué puedes hacer en casa

Cuándo consultar al médico

Cuánto dura

No tiene cura: el objetivo del tratamiento es detener el avance, no recuperar lo perdido. Y ahí está la diferencia que decide todo. Detectado pronto y tratado de forma constante, la mayoría de las personas conserva una visión útil toda la vida. Detectado tarde, lo que falta ya falta para siempre. El mayor enemigo del tratamiento no es la enfermedad, sino abandonarlo: como no se nota mejoría —porque no había síntomas que mejorar—, los colirios se dejan.

Cómo evitar que vuelva

Preguntas frecuentes

¿Se recupera la visión perdida?
No. El tratamiento detiene el avance, no devuelve el campo visual perdido. Por eso el valor está en detectarlo temprano.
Si no me duele nada, ¿puedo tenerlo?
Sí, y es lo habitual. La forma más frecuente no duele ni nubla la vista durante años.
¿Tener la presión ocular alta es ya glaucoma?
No necesariamente, y también existe glaucoma con presión normal. Lo que define el diagnóstico es el daño en el nervio óptico y el campo visual.
¿Puedo dejar los colirios si me veo bien?
No. Verse bien es el resultado del tratamiento. Dejarlo es la causa más frecuente de que la enfermedad avance pese a estar diagnosticada.
¿A qué edad hay que empezar a revisarse?
Con antecedentes familiares, a partir de los 40. Sin ellos, a partir de los 60, y antes si hay diabetes o uso prolongado de corticoides.

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Fuentes

Esta ficha explica qué es la enfermedad y con qué grupos de medicamentos se trata. No es un diagnóstico, no sustituye la consulta médica y no te dice qué debes tomar tú.

Actualizado: Wed Oct 07 2026 00:00:00 GMT+0000 (Coordinated Universal Time)